En ésta historia la verdad no se sabe la ubicación donde sucedió, unos dicen que en Lima-Perú, otros dicen que en Colombia, la verdad no se sabe. Quien me la contó me ha asegurado que es verídica y por tanto se las comparto hoy aquí por éste medio.
Cuenta que en una gran ciudad había un senador, éste senador tenía una bella hija. La niña por lo general no contaba con nadie de su familia puesto que su padre era senador, mantenía muy ocupado; su madre tenia una fundación de niños huérfanos y ella eras más madre con los de la fundación que con su propia hija y por último su hermano mayor que tenía 19 años, mantenía en su carro con chicas hasta altas horas de la noche y en el día estaba estudiando en la universidad. Su única compañía era su perro, un ladrador dorado de 1 años y 2 meses de edad, ella siempre que dormía jugaba primero con sus muñecas, luego con su perro y cuando se acostaba en su cama el perro también lo hacia pero debajo de la cama y ella lo acaricia mientras se dormía. Un día no fue la excepción, ella jugó con sus muñecas como siempre, jugó con su perro como siempre y mientras ella se dormía el perro le lamia la mano hasta dormir, con la única diferencia que al otro día... cuando la niña despierta sola porque normalmente su perro la despertaba, ella preocupada busca su perro debajo de la cama y lo primero que siente en sus pies es un río de sangre espesa y mirando debajo de la cama, ve que está su perro descuartizado, con sus tripas por fuera y las costillas rotas, sin una de sus garras. La niña gritó, al voltearse y mirar sin querer el espejo, y escrito en sangre decía: "NO SOLO LOS PERROS LAMEN" y la garra que le faltaba al perro a un lado como si fuera un simple cepillo.
La niña quedó mirando ese espejo durante horas, callada, confundida y sola.
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