08 febrero 2012

HISTORIA 6 - DESENTIERRO

Esto ocurre en el barrio San Javier en la ciudad de Medellín hace aproximadamente 27 años.
Dicen que la zona donde está ubicada mi casa y las demás casas cercanas fueron construidas sobre un cementerio indígena, antes de construirlas se encontraba oro, collares y ollas de barro con huesos en su interior.
En mi casa lo único que pudieron hallar fue dos ollas de barro, una dentro de la otra, pero al sacarlas solo se pudo rescatar una la cual tenia cenizas y huesos pequeños.
Pero todo no terminaba allí, estaba seguro que también debía haber oro como en todas las demás casas por eso esos días en la noche mi abuela, mi tío y mi madre hablaron con una señora para que les ayudara a encontrar el entierro. Esa noche la señora tomó un tabaco, lo prendió y empezó a fumar, luego comenzó a soplar el viento muy fuerte y muy frío mientras mi abuela escababa en la tierra, mi abuela decía que se sentía suave y fácil de mover cuando de repente se sintió algo, en ese instante el tío que tenia un poco de avaricia dijo que el quería continuar buscando cuando en ese instante el viento se sentía más más fuerte de lo que estaba y lo que habían encontrado se hundió y la tierra se puso dura.
Así que no se pudo hallar nada más.
Pero aún la historia no acaba ya que lo que está enterrado continua allí, sea lo que sea desea que lo desentierren ya que en ciertas noches se escuchan sonidos, se ve una luz azul sobre la tierra, se ve una sombra en forma de mujer detrás de mi abuela como si quisiera decirle algo, como si le pidiera que la liberara.
Se han hecho varios intentos de continuar con la búsqueda pero nos vence más el miedo ya que una vez mi madre le dijo al anima de la persona que estaba penando que si en realidad quería descansar que se manifestará y dejara una camándula en el lugar del entierro y ese día a media noche se sentía un frío intenso y un miedo aterrador y la camándula en el patio. Pero no somos lo suficientemente valientes para buscar, el miedo es más fuerte que ciertas acciones. Ya han pasado 27 años y aún no sabemos que